Bahía de Banderas, Nayarit (RRC): Con bombo y platillo, el presidente municipal Héctor Santana inauguró la nueva Plaza Pública en Nuevo Corral del Risco, presentándola como “un sueño hecho realidad” y un espacio para “fortalecer la convivencia familiar”. El evento, celebrado recientemente, contó con la participación de empresarios y la Fundación Punta de Mita, y fue promocionado intensamente por el gobierno municipal como prueba del “desarrollo ordenado” y del compromiso de “regresar la dignidad” a los pueblos de la zona.
Sin embargo, detrás de las fotografías sonrientes y los hashtags de #GobiernoConstructor y #HechosParaServir se esconde un panorama mucho menos idílico. La plaza llega después de años de espera y promesas fallidas que sucesivas administraciones no cumplieron, lo que genera dudas sobre si esta obra es realmente una prioridad histórica o simplemente un proyecto conveniente para la narrativa política del actual alcalde.
Mientras Santana celebra la entrega de un terreno que antes era “solo maleza abandonada”, vecinos y observadores locales cuestionan el verdadero impacto de la obra en una comunidad que enfrenta problemas estructurales mucho más urgentes: rezagos en servicios básicos, inseguridad persistente, impacto de megaproyectos turísticos que han generado procesos de desterritorialización y quejas históricas por falta de infraestructura adecuada.
La inauguración se produce en un momento particularmente delicado para el alcalde. En las últimas semanas, Héctor Santana ha sido sancionado por el Instituto Estatal Electoral de Nayarit (IEEN) por presunta promoción personalizada con recursos públicos, en un spot radial que –según las autoridades– buscaba posicionar su imagen de cara a futuros procesos electorales. Además, persisten señalamientos graves en su contra, incluyendo investigaciones por presuntos vínculos con el crimen organizado, omisiones en casos de desapariciones y acusaciones de liderar redes de corrupción en el municipio –denuncias que el edil ha calificado como “guerra sucia” sin desmentirlas con pruebas contundentes.
En lugar de atender estas controversias con transparencia, el gobierno municipal opta por multiplicar eventos protocolarios y obras de corte simbólico. La plaza de Corral del Risco, aunque necesaria, parece más un esfuerzo por maquillar la gestión que una respuesta integral a las demandas reales de la población costera.
Mientras las familias de Corral del Risco estrenan bancas y áreas verdes, muchos se preguntan: ¿cuándo llegarán las soluciones de fondo a la inseguridad, al rezago en servicios y a la especulación inmobiliaria que amenaza su forma de vida? Por ahora, lo único que se inaugura con certeza es otra pieza más en la maquinaria de la propaganda oficial.
